El Programa de Atención Indígena
de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) del Estado refiere que el
9 de agosto se conmemoró en todo el mundo, el Día Internacional de
las Poblaciones Indígenas, pero ¿a que pueblos se les considera
pueblos indígenas? a todos aquellos cuyas condiciones sociales,
culturales y económicas les distingan de otros sectores de la
colectividad nacional, y que estén regidos total o parcialmente
por sus propias costumbres o tradiciones, o por una legislación
especial, por el solo hecho de descender de poblaciones que
habitaban en el país o en una región geográfica a la que pertenece
el país en la época de la conquista o la colonización y que,
cualquiera que sea su situación jurídica, conservan sus propias
instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o
parte de ellas.
México ocupa un lugar importante,
en lo que a pueblos indígenas se refiere, pues se cuenta con una
población de aproximadamente 10 millones de personas que
pertenecen a un grupo étnico, por lo que en este día hay que
reflexionar sobre nuestras raíces indígenas. Brevemente veamos
cual ha sido la historia de estos pueblos.
Lo que se conoce como imperio
azteca era más bien una confederación flexible de ciudades-estado
con situaciones políticas muy diversas. Esta confederación de
ciudades englobaba una gran cantidad de poblaciones caracterizadas
por lenguas muy diferentes. Las ciudades de la región central
estaban formadas por pueblos esencialmente nahuas y otomíes. Al
noroeste estaban los huastecos, los totonacas, los mazatecos; al
sureste, los tlapanecas, los cuiclatecas; al oeste los mazahuas y
los matlazincas. La consolidación de esta confederación de
ciudades por los mexicanos, que ejercían su hegemonía sobre
pueblos muy variados, creó una clase dirigente compuesta por el
tlatoani o señor supremo, los guerreros, los sacerdotes, los
funcionarios y los comerciantes, o sea, los pochtecas, que
comenzaron a disfrutar de privilegios importantes. Sin embargo, al
margen de las ciudades en apogeo, el campesino nahua, otomí,
zapoteca o mixteco, seguía haciendo su vida. Ellos eran los
macehualtin, miembros de una comunidad campesina, y tenían derecho
a usufructuar de un terreno en el cual levantaban su casa y de una
parcela para cultivar. Los espacios territoriales recibían el
nombre de calpulli, lo que hoy se conoce como comunidad indígena o
localidad, cuya organización sociopolítica estaba configurada por
una división territorial, barrio o, a veces, una unidad basada en
el parentesco.
Los indígenas nacen con la
conquista, en la medida que esta palabra se refiere a situaciones
históricas en las que aquellos, se encuentran ante la presencia de
poblaciones alógenas. El afán de lucro, las necesidades del
comercio y los imperativos de la emigración en lo inmediato van a
traducirse en sangrías demográficas en las que se mezclan el
genocidio y etnocidios. La religión era un factor importante, y la
Corona justificaría su empresa con la misión de convertir al
catolicismo a los indígenas naturales. Los evangelizadores se
entregaron en cuerpo y alma a sustituir enteramente el sistema de
creencias, lo que significaba en última instancia un cambio social
total, la ley apoyó incondicionalmente esta cruzada, castigando
duramente a los rebeldes. Los indígenas demostraron su gran
capacidad de adaptación y realizaron un auténtico sincretismo
entre sus creencias y las de los españoles. Cristo, la Virgen
María y los Santos pasaron a regir las actividades que antes
favorecían Quetzalcóatl y los demás dioses. Una vez consumada la
Conquista de México-Tenochtitlan, el territorio adquirió un nombre
geográfico: la Nueva España, que sería aplicada políticamente al
reino en el centro del país y también al virreinato con una
jurisdicción mayor que abarcó a otras. El siglo de la Conquista se
caracteriza por los hechos militares más importantes, por el
proceso de evangelización y el establecimiento de las primeras
Instituciones en la Nueva España.
Tras el periodo de los
descubrimientos y de la Conquista, las expediciones se orientan a
poblar. La creación de pueblos había sido ya propuesto en 1516 por
Bartolomé de las Casas: “pueblos de indios de trescientos
habitantes, supervisados por un cacique, un administrador laico
español y un misionero”. Años después, los franciscanos adoptaron
y adaptaron esta idea en la Nueva España. Estos pueblos tenían una
plaza y mercados públicos, una iglesia, una escuela, una alcaldía,
una prisión y una posada para los viajeros.
Con el advenimiento de la
independencia, los indígenas adquirieron las libertades y los
derechos de los demás sectores de la población, pero en muchos
casos fueron también objeto de leyes y reglamentos especiales, que
los mantuvieron en situación de marginación e inferioridad con
respecto a la población mestiza y blanca.
Al fundarse la República, en 1825,
se les otorgó, al igual que a todos los ciudadanos, el derecho de
ser iguales ante las leyes y, de ese modo eliminar las diferencias
establecidas durante los tres siglos que duró la Colonia. Desde la
óptica de los pueblos indígenas, este principio de igualdad negó
la posibilidad de que sus culturas tuviesen su propio desarrollo
cultural y económico. El periodo 1810-1910 fue trágico para los
indígenas de México: con la privatización o desamortización de
tierras, el liberalismo destruyó más comunidades indígenas que la
colonización española en tres siglos. Frente a los nuevos
enemigos, los indígenas tuvieron que defenderse para la
preservación del fundamento cultural del derecho consuetudinario:
la tierra colectiva.
Con la Revolución Mexicana de 1910
se modificó parcialmente esta relación con el artículo 27 de la
Constitución de 1917, al reconocerles los derechos colectivos
sobre sus tierras, es decir, que muchos pueblos pudieron recuperar
sus territorios ancestrales, el problema aquí es que no se les
reconoció personalidad jurídica como etnias. Después de ver
brevemente como ha sido la historia de nuestros pueblos indígenas,
nos damos cuenta de la importancia que son para nuestro país, por
lo que a pesar de los reconocimientos que se han dado en los
últimos tiempos en la ley a estos pueblos, el mejor reconocimiento
es el que hagamos todos los mexicanos conociendo, respetando y
valorando a estos pueblos.