Entendiendo que los derechos humanos
son aquellas facultades que todos nosotros poseemos por simple hecho
de serlo, la palabra “todos”debe ser tomada en el más amplio
sentido, contrario a ello encontramos que las actitudes y prácticas
discriminatorias, siguen presentes en nuestra sociedad; por lo que
las personas que en la actualidad padecen el virus del VIH/sida, al
igual que otros grupos de la sociedad, son objeto de discriminación
por su condición de salud, afectándose con ello el goce pleno se sus
derechos humanos, ya que debido a los perjuicios y la
estigmatización de dicha enfermedad, padecen señalamientos,
críticas, rechazo; expresados a través del lenguaje ofensivos y
discriminatorio, hasta las más crudas y evidentes formas de
discriminación, como por ejemplo la exclusión o restricción de
derechos por vivir con VIH, la negación de servicios de salud o la
negativa de acceso a medicamentos necesarios para el cuidado de la
salud. Actitudes que atentan contra el derecho humano básico a no
ser discriminado, el cual es indispensable para que las personas
podamos vivir con dignidad y desarrollarnos en nuestras capacidades
humanas, independientemente de nuestro estado de salud, origen
étnico, nacionalidad, preferencia sexual, nivel socioeconómico o
cualquier otra cualidad o rasgo de nuestra personalidad.
Pues bien, ante la problemática de
discriminación que enfrentan las personas con VIH/sida, se han
realizado a nivel mundial acciones tendientes a concienciar a la
población del respeto que les asiste a las mismas, dictándose además
documentos internacionales y nacionales de protección a sus
derechos, a fin de garantizar el goce de estos. Por otra parte,
también se ha pretendido garantizar en dichos documentos el acceso a
los servicios de salud de quienes portan el VIH/sida, en tal sentido
la Constitución Política de nuestro país, se otorga el derecho
general a la salud, por lo que será obligación del estado garantizar
el derecho a la misma, proporcionando los recursos necesarios a las
instituciones de salud, pretendiendo con ello que quienes viven con
el virus del VIH/sida tengan una vida digna con respeto a su
integridad física y dignidad, pero que también cuenten con la
atención médica adecuada que requiera su estado de salud, lo cual le
permitirá desarrollarse adecuadamente en la sociedad, teniendo como
única limitante sus habilidades y capacidades físicas, no así su
condición de salud relacionada con dicha enfermedad.
Al igual que en otros ámbitos de los
derechos humanos, es necesario trabajar en la promoción de una
cultura de respeto a los diversos grupos que conforman la sociedad,
teniendo en cuenta las diferencias pero no con el propósito de
discriminar, sino, por el contrario a fin de propiciar un trato
adecuado a cada grupo atendiendo a sus circunstancias, así por
ejemplo en el caso de las personas con VIH/sida es importante
considerar su estado de salud a fin de dotarle de las condiciones
necesarias para el pleno desarrollo de su persona, evitando con ello
afectaciones tanto a su salud como a sus derechos, para ello es
indispensable dejar a un lado las falsas ideas relacionadas con el
virtud del sida, aquellas que por desconocimiento se promueven en la
sociedad; de lo contrario quienes viven con VIH/sida enfrentarían
una doble afectación: la de su salud, por lo que implica el virus
del sida y la de su dignidad humana por cuanto hace a los tratos
discriminativos a los que se enfrentan, en razón de la misma
enfermedad.