El problema de la migración, es de
carácter netamente social y económico, sus consecuencias trascienden
en las diferentes esferas en todos los niveles y afectan a los que
menos tienen.
Al respecto debemos puntualizar que
el libre tránsito es un derecho de toda persona, tal cual lo
establece La Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual
señala que todas las personas tienen el derecho a movilizarse
libremente en su país o fuera de él (artículo 13.2) y a escoger
libremente el lugar donde quieren vivir y trabajar. Sin embargo,
también existen leyes que señalan que cada país tiene el derecho de
controlar quién entra en su territorio; además, y aunque resulte una
contradicción, junto al derecho a la libre movilidad existen normas
que impiden la libre circulación de las personas y cada vez hay más
controles en las fronteras.
Para las autoridades y la mayoría de
los medios de comunicación, los inmigrantes son ilegales. La
utilización de este término conduce a decir que los seres humanos
son ilegales. Este calificativo demuestra una tendencia a la
criminalización de la migración, haciendo pasar al migrante que
entra en un territorio nacional sin sus papeles en regla, por un
delincuente, lo que desde luego lo perjudica y que repercute en el
trato hacia este. En ese camino y con cierta frecuencia va
acompañado de una amalgama entre migrantes indocumentados y
terroristas. Esta evaluación tiene graves consecuencias porque
favorece la legitimación de medidas más represivas en nombre de la
seguridad nacional, desviando la atención de las violaciones de los
derechos humanos fundamentales de la población.
Este fenómeno tiene una
responsabilidad propia, pues al buscar la causa del mismo deriva de
una falta de compromiso de los pueblos con su gente de promover
trabajo, luchar contra la pobreza, garantizar oportunidades y una
vida digna; ante la omisión y nulidad de las autoridades de afrontar
estos problemas sociales surge la migración, como una opción más que
representa la posibilidad de dar solución a los mismos fuera de su
lugar de origen.
Los migrantes son objeto de todo
tipo de abusos de particulares y de autoridades, al referirnos a
particulares podemos señalar a todos aquellos que aprovechándose de
su situación los estafan, abusando del poco poder económico con el
que cuentan para su traslado, independientemente del trato personal
que propinan, tendiente en ver en el ser humano solo una mercancía;
por lo que respecta a las autoridades, nos referimos a miembros de
cuerpos sin facultad legal de hacer detenciones. El objetivo
principal de estas detenciones es la extorsión, acompañada muchas
veces por violencia, amenazas, hostigamiento sexual o violaciones de
mujeres; que aún cuando inicien procedimientos ministeriales, muy
probablemente caerán en la impunidad, ante la imposibilidad de los
agraviados de darles seguimiento.
La migración no es solo un fenómeno
internacional, se vive cada día entre pueblos, en donde el orden
social y económico de los mismos obligan a las personas a buscar
lugares que ofrezcan mejores situaciones o en su caso que se ven
obligados a dejar sus propias tierras.
Nos unimos a gritos mundiales de
voces que piden:
+No al maltrato de nuestra gente
migrante, por autoridades que los tratan como delincuentes.
+No a las migraciones forzadas de
los pueblos indígenas como resultado de la expropiación de sus
tierras y de los megaproyectos agroindustriales.
+No a las diferentes manifestaciones
de racismo en contra de las personas y comunidades migrantes en
todos los continentes.
Afirmamos la necesidad de defender,
reivindicar, extender, frente al trabajo forzado, esclavo y
precario, el trabajo digno para una vida digna, que integre
libertad, igualdad de trato y contraprestaciones negociadas
adecuadas para todas las personas trabajadoras.
Promovemos la ciudadanía universal y
ratificamos el derecho de las personas a la libre movilidad como
establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, esto a
fin de que las fronteras del mundo dejen de ser espacios de
impunidad en los que las personas migrantes son objeto de todo tipo
de violaciones, crímenes y obligados a asumir riesgos que ponen en
peligro su vida. Demandamos que los países de origen, tránsito y
destino, asuman su responsabilidad para revertir esta situación y
dejar de victimizar a quienes solo buscan una forma honesta de
vivir.