LA DISCRIMINACIÓN A LOS INDÍGENAS EN MÉXICO.

 
Por: Ricardo de Jesús Saldaña Arellano *
 
 

Una de las principales preocupaciones de la Organización de las Naciones Unidas, desde su surgimiento, ha sido el tema de la discriminación, fundada en la diferencia de razas, color u origen étnico y que han generado guerras de odio y exterminio; por ello la discriminación se considera como un atentado a la dignidad humana.

En el caso de México, al hablar de discriminación nos tenemos que referir necesariamente a los grupos llamados vulnerables, a todos aquellos que hoy se les considera los excluidos de la modernidad y de los mínimos beneficios de una justicia social, como son los indígenas, ya que no solo se discrimina por color de piel o por pertenecer a un grupo étnico, sino también hay una discriminación a marginarlos y no incorporarlos al desarrollo de México.

Hablar de los Pueblos Indígenas es sinónimo de rechazo, pobreza extrema, ignorancia, hacinamiento, faltas de servicios médicos y muchas cosas más. Todo ello hace que el indígena se niegue a si mismo en un mundo globalizado que cada vez más los desplaza de su raíz, de su identidad nacional.

La violencia hacia los indígenas tuvo su origen durante la colonización e invasión en América, el blanco principal de persecución y destrucción ha sido la espiritualidad, paralelamente a ello fueron despojados de sus tierras y recursos, su organización política fue desplazada, su forma de vida interrumpida, su idioma y cultura también fueron violentados, asesinatos, genocidio culturales hacia los pueblos considerándolos inferiores, salvajes, sin alma; a quienes se les tenía que enseñar, y realizar una gran cruzada para “civilizarlos”.

Según datos oficiales que da el INEGI la población indígena de México, esta estimada en diez millones de personas, esto es algo más del diez por ciento de su población total. De ellos unos seis millones hablan alguna de las sesenta lenguas autóctonas y se caracterizan por conservar sus valores culturales, sus formas de vincularse con la naturaleza, de administrar justicia, organizarse para la producción y para identificarse a si mismos como indígenas.

Toda esta población se encuentra distribuida por todo el territorio nacional, aunque se concentra mayormente en los Estados del Sur y del Sureste. Es mayoritariamente rural, pero en años recientes, también ha aumentado considerablemente en las zonas urbanas.

En lo que se refiere al Estado de Puebla, encontramos también una importante presencia de población indígena, entre los que podemos mencionar a los pueblos nahuatl, totonacos, popolocas, mazatecos, otomìes, mixtecos y tepehuas; pueblos que al igual que todos los del país están en situación de desigualdad frente al resto de la población sufriendo en muchas zonas, condiciones deplorables de empobrecimiento, acceso a servicios sociales y de salud y de acuerdo a datos oficiales los municipios con población indígena representa los más altos de marginación.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece como una garantía que todo individuo tiene derecho a recibir educación, aunque en esto los niños indígenas están en desventaja. El cincuenta y nueve por ciento de los niños indígenas no concurre a la preprimaria. Y el veintiocho por ciento de los de 6 y 14 años no va a la escuela, según datos del INEGI. En consecuencia el cuarenta y tres por ciento de los indígenas mayores de 15 años no tienen instrucción formal alguna, una tercera parte de ellos no logro completar la escuela primaria y poco más del diez por ciento cuenta con algún grado de instrucción posprimaria. Mientras que el índice de analfabetismo en la población adulta generalmente es de 12.4% en el caso de los indígenas tal índice es del 46% y aunque la Secretaria de Educación Pública ha realizado programas de educación indígena, estas acciones han sido insuficientes, ya que por ejemplo la gran mayoría de maestros que se encuentran en escuelas con población indígena no son bilingües, en el caso del Estado de Puebla se han encontrado incluso con maestros que no les permiten a sus alumnos hablar en su propia lengua, tal y como lo ha constatado el suscrito, lo que constituye un claro ejemplo de discriminación.

En lo que respecta a lo habitacional, de las localidades predominantemente indígena pocos  o casi ninguna cuenta con agua potable,8 de cada 10 hogares indígena no tienen ni siquiera techo de lamina y solo tienen piso de tierra, con lo que se puede advertir que no todos gozan con los derechos sociales, culturales y económicos que se encuentran consagrados en nuestra Carta Magna, desde el 5 de febrero de 1917.

Los pueblos indígenas son los que están sufriendo de manera más dramática la crisis económica del agro mexicano y la caída de los precios de los productos agrícolas. En estos pueblos se mantiene con frecuencia una agricultura de subsistencia y autoconsumo en un ambiente rustico y duro, en el que la tierra no rinde lo suficiente para alimentar a la familia, obligando a su gente a emigrar cada vez en un mayor numero; Por ejemplo en el Estado de Puebla los jornaleros agrícolas (persona que trabaja en la producción agrícola o agropecuaria a cambio de un salario o jornal) que se encuentran trabajando en el corte de café en las fincas cafetaleras, son objeto constante de discriminación, maltrato, explotación e inclusive abuso sexual a las mujeres; también es preocupante advertir que cada vez más estos grupos de jornaleros lo están conformando los niños, situación que se ve reflejada en las escuelas donde los niños están abandonando sus estudios por irse a trabajar por unos cuantos pesos, ya que obviamente los patrones al considerarlos que no trabajan a la par de un adulto le pagan menos aunque esto no sea cierto; De igual manera se advierte que cada vez más la población indígena se está sumando a los que emigran a los Estados Unidos, buscando nuevas oportunidades y en donde están encontrando al igual que otros migrantes políticas discriminatorias de los Estados en donde quieren trabajar, hasta arriesgar su propia vida al ser victima de grupos racistas que los cazan como si fueran animales, en el Estado de Puebla este fenómeno de la emigración solo se veía en la zona de la mixteca, pero actualmente también indígenas de las sierras norte, negra y nororiental lo están practicando.

 Discriminación a las Mujeres Indígenas. Son las mujeres indígenas quienes enfrentan en mayor medida la discriminación en diversas formas y todos los espacios: relaciones de familia, en el seno de las comunidades, en la ciudad, en los servicios de salud, etc. Y no obstante que  la historia dice que las mujeres llegaron a ocupar cargos de jefes de grupos de gentes en sus pueblos, esto se perdió cuando llego el proceso de la conquista y la colonización española, los cuales impusieron otra visión de la naturaleza, el maltrato, la falta de respeto y la marginación de las mujeres indígenas, que constituyo una nueva invasión cultural que perjudico a dichas mujeres. Con frecuencia escuchamos que en las comunidades indígenas persisten tradiciones y costumbres que pueden resultar dañosas para las mujeres, por ejemplo “el pago de la novia” que consiste en pagar dinero, alimentos, bebidas o animales a cambio de que el suegro le entregue a la futura esposa al supuesto novio, que en realidad viene siendo una venta de la hija. En cuanto a evitar este tipo de acciones en nuestro Estado, el Programa Indígena de la Comisión de Derechos Humanos difunde en nuestras comunidades que los usos y costumbres no se podrán aplicar cuando violen derechos humanos y sobre todo cuando atenten contra la dignidad de la mujer, tal y como lo establecen tratados internacionales y la propia Constitución Federal.

 Discriminación en Ideologías y Prácticas de la Justicia. Bajo el argumento de la legalidad se construye un discurso jurídico que niega la diferencia, y por tanto la excluye del proceso judicial. A partir de esta negación se instituye al indígena como ignorante y primitivo que por la práctica de sus costumbres es proclive a violar el orden instituido. El Principio de la Igualdad ante la ley, se convierte así en la piedra angular que justifica la exclusión en aras de la asimilación, pero es justamente la diferencia cultural la que cotidianamente confronta este principio y revela el mito de la justicia. Al indígena que se le acusa de un delito, se enfrenta como simple sujeto de derecho a una lógica cultural que desconoce, inscrita en valores, códigos y procedimientos, a un discurso jurídico distante de sus patrones culturales de argumentar y a la necesidad de tener que expresarse en una lengua que no es la suya, se agudiza su subordinación convirtiéndose en presa fácil de exclusiones.

 Las ideologías racistas de los administradores de la justicia, amparados en la legalidad, legitiman prácticas de discriminación ante las que el indígena se ve desarmado. Las formas sutiles de la discriminación vigentes en la vida cotidiana que encubren el racismo, contrastan así con las maneras burdas de la dominación, vejación e indefensión del indígena cuando se ve sujeto al aparato judicial, convirtiéndola generalmente en víctima. Una vez ahí se activa un engranaje que difícilmente se puede contrarrestar, de tal manera, el derecho instituido al excluir la diferencia en aras de la igualdad formal, termina justificando la exclusión y la desigualdad ante la ley. En el Estado de Puebla, hay aproximadamente 900 indígenas presos en los diferentes centros penitenciarios, en los cuales la mayoría no cuenta con un defensor particular, asignándosele por ley a un defensor social, que muchas veces por la carga de trabajo o la dificultad para conseguir pruebas y ofrecerlas en el juicio, lo dejan en un estado de indefensión. Continuara...

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Departamento de Comunicación Social

 

      

  • *RESPONSABLE DEL PROGRAMA INDÍGENA  DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL ESTADO DE PUEBLA.

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