Diagnóstico Estatal de Supervisión Penitenciaria 2021

DIAGNÓSTICO ESTATAL DE SUPERVISIÓN PENITENCIARIA DEL ESTADO DE PUEBLA, AÑO 2021.

I. INTRODUCCIÓN

En pocas ocasiones en la historia registrada, las condiciones de vida de la especie humana a nivel global, se han mantenido casi inalteradas de forma consecutiva a lo largo de los años; pero, lo que sucedió en el año 2020, así como acontece en el año 2021, y lo que probablemente, continúe ocurriendo en el año 2022, referente a la pandemia provocada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19), y las variantes que de dicho virus han surgido, y que presumiblemente continúen surgiendo, son los retos del ayer, del hoy y del mañana que la humanidad como especie, debe afrontar y continuar superando, ya que, como lo han demostrado los meses pasados, esto no ha terminado y la atenuación de las medidas preventivas y de cuidado, no deben ser tomadas a la ligera por la población, pues el riesgo, aún continúa latente. Resulta innegable que todas las personas, están mayormente vinculadas en el proceso de elaboración de la historia a contarse en el futuro, ya en décadas y siglos pasados, las historias a contarse en el futuro han sido, en mayor o menor medida de éxito, superando la adversidad y retomando el control de vidas, futuro y actividades cotidianas, por lo que es tarea de todas y todos, contribuir en la medida posible con que, en esta ocasión la historia en curso, sea contada a las generaciones futuras, como una ocasión en la que se tomaron las decisiones apropiadas, se adoptaron las medidas necesarias y se evitaron en su mayoría, los riesgos posibles; y es que si la colectividad deja de tomar las previsiones conducentes, para evitar las cadenas de contagio, es muy probable que los efectos de la pandemia en curso, tarden mucho más tiempo en difuminarse, por lo que es imperioso que la totalidad de la sociedad, genere consciencia de los efectos que las pequeñas acciones (u omisiones), pueden representar a nivel de comunidad, población, ciudad, estado, federación e inclusive a nivel global Indudablemente, el curso de evolución de la pandemia en comento, ha presentado tanto curvas de ascenso, como de descenso, lo que invariablemente ha permeado en la vida y el quehacer cotidiano a nivel nacional, lo que no podría dejar de impactar en ningún momento al quehacer administrativo de las instituciones de los tres poderes de gobierno (y organismos autónomos, descentralizados, desconcentrados, paraestatales, empresas productivas del estado, etc.) y de los 3 fueros competenciales (Federación, Entidades Federativas y Municipios). Lo que, desde luego, no podría dejar de ocurrir en el estado de Puebla, ya que no hay manera de escapar a esta nueva realidad, que, de muchas maneras ha puesto a prueba la fortaleza de las instituciones poblanas y la resistencia y versatilidad de las relaciones sociales y productivas de la población en general; es así, que la habilidad de las personas para adaptarse a los retos que la vida les impone, se ha encontrado en constante entredicho.

El paulatino proceso de disminución y flexibilización de las medidas que restringieron la movilidad y las actividades cotidianas en el estado de Puebla, permitieron que las instituciones se encontraran en aptitud de acercarse de nueva cuenta a la población en general, brindando sus servicios y atención de mejor manera, pero, debe recordarse que se vivieron momentos fluctuantes de aumentos y disminuciones de dichas medidas, por lo que es posible afirmar, de forma cuando menos general, que el año 2021 en curso, fue muy parecido al pasado 2020. Dado este nuevo esquema de apertura responsable, dosificación de aforos, restablecimiento de las actividades laborales, así como la permisividad responsable del contacto entre las personas, generó, a su vez, el establecimiento de una “nueva normalidad”, que trajo aparejada la existencia de quehaceres que debían ser atendidas por autoridades y personas servidoras públicas; trámites, procesos, acciones de fiscalización, de seguridad pública y en suma, la vida pública se vio reanudada, lo que, contrajo el aumento en casos de presuntas violaciones a derechos humanos, no obstante, la continuación responsable de las labores en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (en lo subsecuente “CDHP”), permitió que en todo momento las personas habitantes del Estado de Puebla, así como aquellas que se encontraban en tránsito en su territorio, contaran con la protección y atención a las quejas que fueron presentadas, así como aquellas que fueron recabadas y trabajadas de forma oficiosa por dicho organismo garante de los derechos humanos. 

No obstante lo anterior, en estricta congruencia con los riesgos que la movilidad de personas implicó, se tomaron las acciones conducentes a fin de realizar aquellas diligencias estrictamente indispensables, principalmente las que pusieran en riesgo a sectores poblacionales en situación de vulnerabilidad, ya fuera niños, niñas y adolescentes; personas adultas mayores; personas con discapacidad; etc.; sin embargo, un sector que requirió atención especializada, resultó ser aquel compuesto por las personas privadas de la libertad (“PPLs”, en lo subsecuente), pues el hecho de que se encontraran al interior de un Centro de Reinserción Social (en lo sucesivo “CERESO”), conllevaba una ambivalencia, pues por un lado, podría suponerse que se encontraban relativamente aisladas respecto del resto de la población, lo que dificultaría que fueran sujetas de algún contagio del virus SARS-CoV2 (COVID-19), y, por otro lado, que derivado de la misma situación, el virus pudiera ser transportado por personal penitenciario y/o visitantes de los Centros de Reinserción Social (En lo sucesivo “CERESOS”), a las instalaciones, poniendo en riesgo a la totalidad de la población de cada centro.

 

DIAGNÓSTICO ESTATAL DE SUPERVISIÓN PENITENCARIA 2021


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